Cómo dar feedback a tus alumnos

El feedback en el proceso de aprendizaje

Todos los docentes conocemos la importancia dentro del proceso de enseñanza-aprendizaje de dar un buen feedback a nuestros alumnos, pero ¿estamos seguros de saber hacerlo bien?, ¿utilizamos esta estrategia de forma que nos permita sacarle todo su potencial?

Vamos a analizar qué es y cómo utilizar la retroalimentación con nuestros alumnos para conseguir mejorar su aprendizaje, que siempre tiene que ser nuestro objetivo.

Y, como siempre, al final, veremos cómo utilizar el feedback en las oposiciones docentes.

Qué es el feedback

El feedback o retroalimentación es toda respuesta del docente al comportamiento o actuaciones del alumno. Es nuestro acompañamiento mientras ellos actúan o aprenden.

Puede ser cualquier tipo de respuesta: escrita, verbal o incluso gestual. 

De hecho, saber preguntar y escuchar al alumno puede ser muy útil para ayudarle a progresar.

Es decir todo lo que hacemos devuelve información al alumno por lo que es muy importante ser consciente de este hecho y cuidarlo para evitar tener un efecto negativo contrario a lo que realmente nos interesa.

Por qué es importante en el aula

Aunque pueda parecer algo poco importante por lo cotidiano que nos resulta los estudios demuestran que es una de las estrategias que más impacto tienen en los resultados de los alumnos.

En el metaanálisis de John Hattie el feedback obtenía un efecto de 0.7 y muchos autores los mencionan entre las mejores estrategias para mejorar el aprendizaje.

La información que damos a los alumnos sobre cómo están trabajando, cuál está siendo su rendimiento y qué deben hacer para mejorar, es precisamente lo que les permite avanzar.

Ten en cuenta que el feedback aportado por los compañeros también puede ser una herramienta muy potente, en este post puedes leer más sobre la tutoría entre iguales.

Cómo dar un buen feedback

1. Utiliza una estructura en dos partes:

Si quieres empezar a utilizarlo lo mejor es que te propongas una estructura fija para que te ayude a generalizarlo:

  • Primera parte ¿Qué ha hecho el alumno?: haz a tu alumno un comentario sobre su trabajo, destaca lo que ha hecho o indícale lo que falta.
  • Segunda parte ¿Cómo puede mejorarlo?: explícale cómo podría haberlo hecho mejor o más completo.

Hay que ser específico y útil, ofrecer alternativas y orientarse a la mejora, no a la crítica.

2. Sé siempre positivo:

Cuando damos feedback a nuestros alumnos debemos asegurarnos de que siempre tenga esa finalidad de permitir avanzar, de que la información que les proporcionamos les permite evitar o superar dificultades y mejorar en su desempeño.

Para ello hay que evitar los mensajes negativos que en realidad conseguirán el efecto contrario.

Lo que no quiere decir que no señales lo que no está bien hecho o los errores sino que pongas el acento en cómo superarlos.

Recuerda que simplemente señalar un error o dar una calificación no dice nada sobre cómo mejorarla.

Por tanto el feedback debe ser positivo y permitir:

  • Analizar el proceso señalando lo que se ha hecho bien y ayudando al alumno a ver dónde se ha cometido un error y cuál sería la forma de evitarlo o resolverlo.
  • Corregir los errores y dirigir hacia la respuesta correcta. El error es necesario y demuestra que el alumno está tratando de ir más allá de aquello que domina, pero es necesario identificarlo y dirigir al alumno, darle el apoyo que necesita para superarlo, no solo señalar su existencia.
  • Señalar los diferentes pasos de un proceso para ayudar a que el propio alumno lo analice y pueda descubrir en qué momento se ha producido el fallo, además de esa manera estarás demostrando la importancia de planificar y revisar una tarea compleja.
  • Enseñar a los alumnos a revisar sus tareas de forma crítica.

3. Comenta el trabajo, no juzgues a los alumnos

Para que el feedback sea útil debes enfocarlo de manera que el alumno no se sienta juzgado, céntrate en el trabajo realizado, en el comportamiento si es el caso pero no en el alumno. 

Evita valorarlos como torpes, vagos, perezosos, por supuesto. Pero tampoco los felicites por ser muy hábiles o muy inteligentes.

Céntrate en el trabajo y en cómo tratar de mejorarlo. Lo importante no es valorar sus cualidades personales sino su actitud hacia el aprendizaje y su dedicación, de esa manera les harás sentirse capaces y responsables de su aprendizaje.

Debemos ayudarlos a comprender que su progreso está en función de su esfuerzo, no en lo que son.

Sé siempre respetuoso y amable, conseguirás mucho mejores resultados.

4. Céntrate en los elementos principales

Muchas veces damos más información a los alumnos de la que pueden asimilar en un momento determinado.

Por eso es importante centrarnos en el objetivo principal de una tarea cuando tratamos de corregirla y darles feedback sobre cómo realizarla correctamente.

Piensa por ejemplo cuando queremos que escriban un texto que estamos trabajando, por ejemplo una descripción y cuando les damos feedback les señalamos lo que falta pero además los errores en la ortografía, la caligrafía, la limpieza del trabajo, que no está la fecha… difícilmente el alumno va a prestar atención a las características de la descripción que queríamos que observara.

Céntrate en el objetivo principal de la tarea, luego ya podrás revisar el resto.

5. Utiliza el feedback en el momento oportuno

Como ves el feedback debe utilizarse durante el proceso de aprendizaje, es decir, mientras el alumno está realizando las tareas o trabajos propuestos para ayudarle a mejorarlos y conseguir que el resultado final sea el que nos habíamos propuesto. 

Si limitamos el feedback al finalizar el proceso, cuando le damos la calificación al alumno, le estamos privando de la posibilidad de utilizarlo para conseguir superar las dificultades.

Por tanto no esperes al final del proceso para comentar el trabajo de tus alumnos, ayudales a detectar dificultades y errores y dales ideas para superarlos.

De esa manera estarás contribuyendo a mejorar el aprendizaje.

Cómo utilizar el feedback en las oposiciones

Las oposiciones tienen como objetivo valorar las estrategias docentes del opositor, por eso en la resolución de casos prácticos y en la exposición de la programación didáctica debemos tratar de demostrar nuestros recursos como profesores y nuestra capacidad para seleccionarlos.

En un momento como el actual en que hay infinidad de recursos metodológicos y estrategias didácticas es importante saber justificar por qué se eligen unas y no otras, qué objetivos se pretenden, cómo se utilizan correctamente.


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Ester Álvarez

Inspectora de Educación GVA. Convencida de que la Inspección es un factor de mejora del sistema educativo y de que la innovación es necesaria para adaptar la escuela a la sociedad del siglo XXI. Co-fundadora de la asociación de Inspectoras e Inspectores para una Nueva Educación, Insnovae. Coordinadora de la Xarxa 2030. Coordinadora del grupo Atlántida de Alicante.

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