IA para docentes: La IA en educación hoy

Comprender la IA y sus implicaciones

Después de concretar de qué hablamos cuando hablamos de inteligencia artificial (recuerda la IA no es solo ChatGPT), así como sus principales riesgos y los retos que supone, vamos a analizar cuáles son las implicaciones que tiene (y las que previsiblemente tendrá) la IA en el entorno educativo.

No debemos pensar que se trata simplemente de un producto tecnológico que solo interesa a informáticos o a profesionales de tipo técnico y que a nosotros solo nos toca esperar a que lleguen las aplicaciones para el aula. 

Ni excusarnos en nuestra edad dejando el aprendizaje sobre este tema a los compañeros más jóvenes.

La IA está y estará cada vez más implementada en todo tipo de dispositivos, aplicaciones y herramientas, y en todos los ámbitos va a tener una presencia cada vez más significativa, por lo que todos deberemos conocerla, entenderla, y aplicarla correctamente. Se considera que va a suponer la 4º revolución industrial y que va a transformar todos los ámbitos con un impacto mucho mayor del que tuvo en su momento la electricidad.

Por supuesto también en el campo educativo donde no solo tiene un potencial increíble sino que hay grandes intereses económicos. De hecho es uno de los ámbitos donde se prevé que tenga mayor impacto.

Y un mayor riesgo (la ley europea sobre IA establece tres niveles de riesgo de la IA, el ámbito educativo se clasifica como de alto riesgo).

Sin olvidar, por supuesto, la responsabilidad que tenemos hacia nuestros alumnos de prepararles para desenvolverse en un futuro en el que la comprensión, el conocimiento y el dominio de las herramientas de IA tendrá un papel decisivo.

Por tanto no es algo solo para profes innovadores, sino un conocimiento, y unas herramientas, que todos deberemos aprender e incorporar a nuestras competencias docentes. Pero es un tema de la suficiente transcendencia para que nos paremos antes a pensar.

La IA en educación hoy, nueve ideas para pensar

Como ChatGPT ha puesto de relieve la IA y su aplicación en el entorno educativo no es algo del futuro sino una realidad que ya tenemos en los centros.

Los alumnos empiezan a usarla (con fines no siempre adecuados), las aplicaciones comienzan a llegar a los coles e institutos, las editoriales no tardarán en decir que sus materiales incluyen IA, escuchamos a todo el mundo hablar de que usa ChatGPT para preparar sus clases, para realizar rúbricas, para resumir, que los alumnos lo usan para hacer los deberes…

Por tanto la IA ya está aquí.

Veamos algunos aspectos que YA tenemos que tener en cuenta.

1. Antes de enseñar, aprender

Antes de lanzarnos a utilizar ChatGPT u otras aplicaciones en el aula debemos aprender algunos conceptos básicos sobre la inteligencia artificial, conocer su potencial y también sus riesgos para asegurarnos de hacer un uso ético, responsable y legal.

La IA va a influir en todas las materias, todas las disciplinas van a necesitar un conocimiento de la IA y de cómo afecta a su dominio específico. Es decir, no es algo que tendrán que enseñar los profes de Informática (que también) sino que sea cuál sea nuestra materia va a verse afectada y tendremos que saber cómo impacta para adaptarnos.

Por suerte hay muchos recursos para aprender sobre la IA, los veremos en el próximo post.

2. Educar pensando en el futuro de nuestros alumnos

Es innegable que el futuro de los alumnos va a estar muy relacionado con la IA lo que implica que deberemos:

  • Incorporar la IA a sus habilidades y estrategias para el futuro. Será necesario incluir conocimientos básicos sobre la inteligencia artificial en la formación de nuestros alumnos, desarrollando de forma adecuada la competencia digital (competencia que está en nuestra normativa desde 2006 pero que en la práctica tiene un desarrollo desigual y la realidad está demostrando cuán necesaria es y será para nuestros alumnos). La robótica, el pensamiento computacional, el uso de la realidad virtual y la realidad aumentada, los lenguajes de programación… tendrán que entrar en la escuela.
  • Visión crítica. Todo ciudadano va a necesitar una visión crítica sobre la IA. Los errores (“alucinaciones”) de los robots conversacionales (chatbots), las noticias falsas, los vídeos y las imágenes manipulados (deepfakes) ya son una realidad. Tendremos que formar alumnos críticos, capaces de “desconfiar”de cualquier producto que pueda estar elaborado por la inteligencia artificial. También sabemos que los alumnos buscan por internet y dan credibilidad a todo lo que encuentran. Con la irrupción de la IA generativa, además de enseñarles a valorar las fuentes, tendremos que enseñarles a desconfiar de lo que oigan y vean ya que las aplicaciones para generar textos con errores o con información intencionalmente falsa, vídeos manipulados o imágenes artificiales pero indistinguibles de la realidad, son ya un hecho
  • Reforzar habilidades clave para la supervivencia. Analizar qué será imprescindible en un entorno donde las máquinas van a tener un protagonismo hasta ahora inaudito: el pensamiento crítico, la creatividad, las habilidades sociales y emocionales: la empatía, la escucha activa, la comunicación; la perseverancia, la ética, la resolución de problemas, la cooperación, el trabajo en equipo… hay que desarrollar todo aquello que nos hace humanos.

3. Reflexionar sobre los valores que implica el desarrollo de la IA

Un uso ético implica tener en cuenta:

  • Riesgos y desafíos . Es necesario conocer los riesgos, los aspectos legales, respetar la protección de datos, proteger los datos de nuestros alumnos, respetar la propiedad individual, etc
  • Uso responsable y ético. Como todas las tecnologías puede usarse de forma positiva o negativa o incluso peligrosa. Hace unos meses se difundieron imágenes de menores robadas de redes sociales y tratadas con IA para hacerlas parecer desnudas que al parecer habían sido realizadas por sus propios compañeros.
  • Protección de los derechos digitales de los alumnos. También tenemos la responsabilidad de enseñar a los alumnos a proteger sus datos y derechos digitales, hemos visto que estas inteligencias se alimentan de cantidades ingentes de datos, que generosa e ingenuamente proporcionamos en casi cada momento de nuestro día a día. Nuestros alumnos corren el riesgo de hacerlo desde muy jóvenes, casi sin supervisión y en ocasiones animados por los adultos que deberíamos de enseñarles comportamientos más responsables y seguros.
  • IA para el bien común. Comprender la IA y aprender a utilizar las herramientas que nos pueda proporcionar para resolver los retos a los que nos enfrentamos como sociedad: la desigualdad, la pobreza, el envejecimiento de la población, el calentamiento global…, la IA no es la solución, pero puede ayudar a buscar soluciones a estos grandes problemas si se orienta adecuadamente (IA para el bien social).
  • Brecha digital por motivos sociales y culturales, la IA puede hacerla más grande entre alumnos con recursos familiares y los que no los tienen. Por tanto hay que prestar especial atención a los colectivos más vulnerables (tanto en conectividad como en formación). Si la educación no se implica en comprender esta tecnología, enseñarla a los alumnos, habrá una brecha entre los que sí sepan entenderla y utilizarla y los que lo ignoren. Hay que encontrar modelos constructivos de incorporar la IA a la educación. Debemos considerar los riesgos, pero no utilizarla también supone un riesgo y consecuencias sociales muy significativas.
  • Brecha de género. Fomentar la formación STEM en las alumnas. La IA va a ser una parte importante de nuestra vida en el futuro, por lo que la formación tecnológica será fundamental y en esta, como en todas las áreas científicas y tecnológicas, las mujeres estamos infrarrepresentadas.

A propósito de la necesidad de fomentar las carreras STEM en las alumnas te dejo la charla TEDx de Cristina Aranda (también investigadora en IA) sobre estereotipos, no te pierdas “sus reinas creadoras” frente a las “princesas que esperan gustar”.

4. El currículo actual ya incluye la IA

Probablemente para desarrollar el conocimiento sobre la IA será necesario introducir algunos aspectos en el currículo pero tampoco creo que haya que esperar a un cambio normativo para abordar estos aprendizajes.

Como decía, hace años que tenemos un enfoque competencial que incluye la competencia digital y con el currículo actual más que una relación exhaustiva de contenidos que enseñar tenemos un perfil de salida hacia el que orientar nuestro trabajo.

La competencia digital implica el uso seguro, saludable, sostenible, crítico y responsable de las tecnologías digitales para el aprendizaje, para el trabajo y para la participación en la sociedad, así como la interacción con estas. Incluye la alfabetización en información y datos, la comunicación y la colaboración, la educación mediática, la creación de contenidos digitales (incluida la programación), la seguridad (incluido el bienestar digital y las competencias relacionadas con la ciberseguridad), asuntos relacionados con la ciudadanía digital, la privacidad, la propiedad intelectual, la resolución de problemas y el pensamiento computacional y crítico. (Reales Decretos de Enseñanzas Mínimas).

Leyendo los descriptores operativos del perfil de salida actual en relación con la competencia digital podemos entender que ya incluyen conocimientos sobre IA aunque no la citen expresamente ya que hablan sobre el uso de estrategias digitales para el tratamiento de la información, la creación de contenidos digitales con diferentes herramientas, el uso de plataformas virtuales, el conocimiento de los riesgos, la adopción de hábitos de uso crítico, seguro, saludable y sostenible y, según la edad, el desarrollo de soluciones digitales para resolver problemas concretos.

Por tanto con la normativa actual ya tenemos que estar planteándonos como desarrollar esta competencia y de qué manera incluir la IA en ella.

5. Desarrollar la competencia digital docente es imprescindible

La necesidad de desarrollar la competencia digital docente tampoco es algo nuevo. Lógicamente en la medida en que la ley educativa establece que los alumnos deben desarrollar dicha competencia los docentes tienen la obligación de formarse ya que se convierte en una competencia específica requerida para el ejercicio de su profesión.

Para ello se diseñó un marco de referencia (MRCDD) basado en el modelo europeo publicado mediante Resolución de 4 de mayo de 2022 de la Dirección General de Evaluación y Cooperación Territorial sobre la actualización del marco de referencia de la competencia digital docente  en el que se establecen seis niveles progresivos y las administraciones educativas iniciaron un proceso de formación, acreditación y reconocimiento de dicha competencia.

Como es habitual cuando aparecen nuevos requisitos hay una fase en la que no es obligatorio acreditar determinado nivel, pero es posible que sea considerado como mérito y dada la importancia que la IA está adquiriendo es posible que no tarde en exigirse.

6. La IA debe formar parte del plan digital de centro

Como parte de la competencia digital, ni más ni menos.

Los centros deben elaborar un Plan Digital, dentro de Proyecto Educativo, en el que se debe reflexionar sobre cómo integrar los recursos tecnológicos para mejorar el aprendizaje, como desarrollar de forma progresiva y colaborativa la competencia digital de los alumnos, de qué manera se va a contribuir desde cada una de las áreas y materias para conseguir este objetivo, con qué criterios se van a seleccionar las aplicaciones a utilizar, etc.

También cabe valorar como la IA puede ser una herramienta para mejorar la función docente: planificación, elaboración de materiales, gestión burocrática, etc.

Y por supuesto planificar todo lo necesario para orientar la IA a la mejora del aprendizaje de los alumnos teniendo en cuenta aspectos como:

  • El marco normativo establecido por la administración correspondiente.
  • Las recomendaciones de la UNESCO y otras instituciones en cuanto a la prudencia necesaria a la hora de introducir la IA en las aulas, recuerda, la palabra prudencia es una buena referencia.
  • El uso legal, ético y responsable: edad mínima de los alumnos para utilizar determinadas aplicaciones, la protección de la propiedad intelectual, la protección de datos de los alumnos.
  • Integrar las aplicaciones en procesos didácticos adecuados, lo importante no es la herramienta sino el objetivo de aprendizaje que queremos conseguir y elegir la herramienta/aplicación que más útil resulte para conseguirlo.
  • Cambios metodológicos: Habrá que tener en cuenta que los alumnos probablemente utilizarán las herramientas de IA para resolver las tareas que se envían para casa. Prohibirlo no será una opción (¿cómo vas a comprobar que no lo usan?), así que habrá que aprender a cómo incorporarlas a la práctica educativa de forma que sea una herramienta útil para el aprendizaje.
  • Impacto en la evaluación: A corto plazo ya hay que pensar en cómo vamos a evaluar. Será necesario superar los métodos tradicionales de exámenes y centrar la atención en un proceso formativo donde se evalúa el desarrollo de los alumnos a lo largo del tiempo. Cada vez será más importante valorar (y acompañar) el proceso que el resultado.

7. El reto es utilizar la IA para mejorar la educación

El objetivo final siempre tiene que ser mejorar la educación que ofrecemos a nuestros alumnos.

El reto es cómo utilizar las herramientas que nos da la tecnología (realidad aumentada, realidad virtual, IA…) para conseguir mejorar la educación, darle una mayor personalización, lograr, gracias a su potencial de individualización y adaptabilidad, dar un respuesta educativa más variada e inclusiva.

No podemos negar a los alumnos su derecho a aprender a utilizar la inteligencia artificial que progresivamente pero de forma muy rápida se va a convertir en una herramienta imprescindible en el mundo que nos rodea. 

Como las las tareas que pueda hacer la IA probablemente, al menos algunas de ellas, las haga mejor que las personas, debemos asumir, como dice Nuria Oliver, que todo lo que pueda hacer una máquina lo hará. Por tanto deberemos cuidar y fomentar el desarrollo de todos aquellos aspectos que nos caracteriza como humanos: la creatividad, la imaginación, las emociones…

Debemos tener en cuenta que no todas las familias tienen los recursos para formarles en este ámbito por lo que la responsabilidad de la escuela, especialmente de la pública, es irrenunciable. 

Pero hay que tener prudencia antes de dejar en manos de los alumnos (especialmente a los niños) herramientas que no están preparados para usar. Cuanto más potente es una herramienta también es potencialmente más peligrosa y la IA es muy poderosa.

Por tanto no podemos mantenernos al margen, no importa si la queremos o la tememos, necesitamos dominarla para enseñarla.

El futuro de los docentes pasará necesariamente por conocer y manejar la IA.

8. La educación como solución: el aprendizaje continuo

Todo lo anterior nos lleva a un modelo de aprendizaje continuo (lifelong learning), donde todos tendremos que acostumbrarnos a actualizar nuestras cualificaciones para adaptarnos a una realidad laboral que puede ser en el futuro muy diferente de la actual a medida que la IA vaya afectando a las diferentes profesiones en las que vaya integrándose (asumiendo progresivamente tareas antes realizadas por personas).

Recuerda: todas las profesiones se verán afectadas, también la nuestra.

Los profesores deben ser los primeros en incorporarse a esta formación permanente (desarrollar su propia competencia digital), deben aprender tecnologías emergentes, deben saber adaptarse a los cambios que puedan implicar en su trabajo, pero sobre todo deben plantearse cómo tienen que formar a sus alumnos.

Todos tenemos importantes resistencias al cambio, pero tendremos que vencerlas si queremos adaptarnos a la realidad que nos estamos encontrando.

No debemos olvidar que como educadores tenemos que tener la vista puesta en el futuro de nuestros alumnos y no en nuestro pasado. Habrá que conocer, y aprovechar, las futuras políticas públicas en IA y los planes de las administraciones educativas para fomentar la formación del profesorado en la competencia digital en general y la IA en particular.

9. Repensar el rol docente

Y muy posiblemente tendremos que cambiar el rol docente por uno que todavía no estamos muy seguros de qué características tendrá pero la IA tendrá tal impacto en la educación que habrá que repensar muchos aspectos del sistema actual: qué tenemos que enseñar y dónde (presencial/online), cómo utilizar la tecnología para aprender, y cómo aprender a utilizar la tecnología en nuestro beneficio (de forma ética, legal, segura y responsable); cómo evitar los riesgos de los que hemos hablado, cómo garantizar la socialización de los alumnos y evitar el aislamiento al que a veces nos conduce la tecnología… y por supuesto también habrá que repensar qué papel tendrá el profesor en los nuevos procesos de enseñanza-aprendizaje.

Internet ya nos hizo cuestionar el modelo de escuela actual basado en la transmisión del conocimiento al poner toda la información al alcance de todo el mundo por lo que el rol de experto depositario y transmisor de contenidos entró en crisis.

Antes de habernos adaptado a esta realidad la IA aparece ofreciendo posibilidades de individualizar y adaptar los procesos de enseñanza a cada uno de los alumnos, tutores virtuales que pueden acompañarlos a cada paso, guiarles por su proceso de aprendizaje y resolver sus dudas; recursos digitales para mejorar la accesibilidad; ubicuidad del aprendizaje, procesos de automatización hasta ahora inimaginables…

¿Puede la IA llegar a sustituir a los docentes?

Parece evidente que el rol del profesorado cambiará, lo analizaremos con más detenimiento en siguientes post.

Para terminar…

Termino con algunas preguntas sobre la IA en educación hoy que plantea la UNESCO en su Informe de seguimiento de la educación en el mundo 2023: la tecnología en la educación ¿democratiza el conocimiento o amenaza la democracia al permitir que unos pocos controlen la información?, ¿ofrece oportunidades ilimitadas o conduce sin retorno a un futuro dependiente de la tecnología?, ¿equilibra las oportunidades o acrecienta las desigualdades?, ¿debería utilizarse para enseñar a los niños pequeños o constituye un riesgo para su desarrollo?

Temas sobre los que es imprescindible aprender, reflexionar y adoptar una postura responsable para conseguir aprovechar el increíble potencial de la Inteligencia Artificial controlando sus riesgos.

Diversas instituciones piden prudencia, las tecnológicas advierten de sus riesgos, la normativa considera que la IA puede afectar negativamente a la seguridad y a los derechos fundamentales por lo que su uso en educación se considera de alto riesgo lo que implica que deberán ser evaluados específicamente.

Probablemente, igual que se ha propuesto en el Reino Unido, no deberíamos permitir la intervención en el aula de tecnologías hasta que no se haya certificado previamente su valor pedagógico y la seguridad de los estudiantes (Digital Futures Commission). Las escuelas no deben convertirse en lugares de experimentación tecnológica por lo que hay que reflexionar antes de actuar.

Así que no hay que precipitarse y lanzarse a utilizar ChatGPT en el aula ni otras herramientas que pueden ser tremendamente atractivas pero que pueden tener implicaciones no suficientemente conocidas y valoradas.

Pero hay que empezar a informarse y formarse, tratar de comprender la IA y su impacto en nuestra sociedad, desarrollar las propias competencias digitales y debatir en el centro y diseñar el proceso para desarrollar adecuadamente la competencia digital de nuestros alumnos, de forma reflexiva, profesional y responsable.

Cada año que perdemos, cada curso que pasa sin que nos pongamos seriamente a trabajar la competencia digital de nuestros alumnos (recuerda que se introdujo en nuestro sistema en 2006) los alejamos de la posibilidad de adaptarse a un futuro que cambia mucho más rápidamente de lo que anticipaban todas las previsiones.

«Los humanos temen aquello que no entienden. Es el momento de aprender más para temer menos«.

Marie Curie. Física.

El desarrollo e implementación de una IA centrada en las personas debería resultar de un empoderamiento de la ciudadanía. Una condición necesaria para este empoderamiento es el conocimiento”.

Nuria Oliver. Científica de IA.

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Ester Álvarez

Inspectora de Educación GVA. Convencida de que la Inspección es un factor de mejora del sistema educativo y de que la innovación es necesaria para adaptar la escuela a la sociedad del siglo XXI. Co-fundadora de la asociación de Inspectoras e Inspectores para una Nueva Educación, Insnovae. Coordinadora de la Xarxa 2030. Coordinadora del grupo Atlántida de Alicante.

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