IA para docentes, comenzamos

Por qué los docentes debemos aprender sobre la inteligencia artificial

Todos hablamos a diario de la inteligencia artificial (IA) pero, ¿sabemos lo que es?

Como seguro que os pasa a muchos de vosotros, la IA me fascina y me preocupa a partes iguales, leo y trato de aprender de un campo que desconozco pero que veo como día a día va incrementando su presencia en todos los ámbitos.

Hace poco chatGPT 3.5 cumplió un año, su irrupción en el panorama tecnológico puso de actualidad mundial la Inteligencia Artificial y despertó el interés por lo que ya puede, y por lo que podrá en un futuro cercano, hacer la IA. Y, por supuesto, el impacto que tendrá en nuestras vidas.

Lo que está claro es que todos necesitamos saber un poco más sobre la IA, vamos a ver cómo y dónde podemos aprender, en especial, todo lo que tiene que ver con nuestro campo, la educación. No es algo fácil ni rápido de explicar, así que creo que será necesario organizar la información en una serie de post.

En este momento (yo también estoy aprendiendo) te propongo tratar los siguientes aspectos:

Se trata de acercarnos un poco a la teoría sobre la inteligencia artificial, analizar el impacto que va a tener en la educación, ver cómo podemos aprender a utilizar las diferentes herramientas (sí, ChatGPT también) y algunos recursos que ya se están utilizando en las aulas. Obviamente no soy ninguna experta, pero trataré de explicar lo que voy aprendiendo y sobre todo ofreceros recursos que creo que pueden ser interesantes.

Empecemos pues a aprender qué es la IA.

La IA no es (solo) ChatGPT

No hay que confundir chatGPT con la inteligencia artificial, aunque ahora sea lo que más se oye. 

La inteligencia artificial no es fácil de definir, ni siquiera los que se dedican a su desarrollo se ponen de acuerdo en una única definición pero para entendernos podemos decir que inteligencia artificial es:  

La IA es la rama de la informática que busca desarrollar programas autónomos y adaptables que imitan la inteligencia humana para buscar soluciones o realizar tareas.

Autonomía y adaptabilidad son dos características de la IA, que suelen ser consideradas máquinas que imitan el comportamiento de los humanos

Aunque ahora está de total actualidad, la IA no es algo nuevo, de hecho puede decirse que es tan antigua como la informática, y fue Alan Turing uno de los primeros pensadores que plantearon la cuestión de desarrollar una inteligencia y un razonamiento automáticos.

El término “inteligencia artificial” se suele atribuir a John McCarthy citado a menudo como padre de la IA, aunque él mismo desmintió ser el creador del término que se consolidó en el seminario celebrado en 1956 en el Dormouth College:

“La disciplina dentro de la informática que se ocupa del diseño de sistemas inteligentes”, es decir, sistemas con capacidad de realizar funciones que se asocian por lo general con la inteligencia humana.

En este vídeo de la Comisión Europea la experta Aleksandra Przegalinska explica la IA en tres niveles de complejidad: para niños, estudiantes y adultos, responde a preguntas cómo ¿qué es la IA?, ¿cuáles son las principales aplicaciones?, y ¿podemos confiar en ella?

Tipos de inteligencia artificial

Dentro del término «inteligencia artificial» podemos encontrar diferentes tipos de «inteligencias»:

Inteligencia artificial «específica» (IA)

Muchos de los usos de la IA conocidos hasta ahora son del tipo de inteligencia artificial específica, es decir, diseñada para realizar de forma autónoma y automática una tarea concreta.

También la veremos denominada como débil o estrecha, para diferenciarla de una IA «fuerte» de momento futura. Es decir, toda la IA actual es de este tipo específico.

Todos conocemos y usamos la IA en nuestra vida diaria, desde las aplicaciones que nos ofrecen música o series de acuerdo a nuestras preferencias, los filtros de nuestro correo electrónico, las aplicaciones que nos permiten manipular imágenes y vídeos, los asistentes virtuales como Siri o Alexa…, hasta los servicios de navegación por GPS que nos ofrecen el mejor camino para llegar a nuestro destino informándonos incluso de si está o no muy concurrido.

También participa en otros usos menos transparentes, como el cálculo del riesgo crediticio, la compra-venta de acciones o la contratación de seguros. Y en otros que quizá nos resulten bastante inquietantes como sistemas de vigilancia o el desarrollo de armas autónomas.

Y se espera que la IA permitirá en un futuro más o menos cercano cosas tan impresionantes como los automóviles autónomos, el diagnóstico médico automatizado, las aplicaciones para mejorar la salud física y mental, predecir variables como las sequías, las migraciones, prevenir enfermedades, combatir la delincuencia, ciudades inteligentes, gestión eficientes de los recursos, educación a medida, tutores virtuales personalizados… o cualquier otro uso que podamos imaginar, ya que está presente en todos los campos.

Muchos de estos usos de la IA están tan incorporados a nuestra vida diaria que ni siquiera nos damos cuenta de que está ahí, y nos parece tan natural usarla como utilizar la televisión o cualquier otro electrodoméstico de uso cotidiano. En palabras de Nuria Oliver, una importante investigadora (doctora en Inteligencia Artificial por el MIT) de la que hablaremos en varias ocasiones, la IA hoy en día es transversal e invisible.

Entonces, ¿por qué tanto revuelo?

Si bien ya estábamos bastante acostumbrados a esa IA capaz de realizar de forma autónoma y automática tareas concretas, la aparición de chatGPT nos mostró una IA que iba un paso más allá: la IA generativa.

“La IA no es un capricho, es nuestro futuro”.

Andrus Ansip, exvicepresidente de la Comisión Europea.

Inteligencia artificial «generativa» (IAG o genAI)

La IA generativa es capaz de imitar la facultad humana de generar textos, código informático, música, imágenes o vídeos siguiendo unos requerimientos (prompts) propuestos por el usuario basándose en contenidos con los que ha sido previamente entrenada. Es decir es capaz de crear basándose en lo que ha aprendido: escribe, traduce, transforma… diferentes tipos de contenidos.

En particular la que trabaja con el lenguaje (como ChatGPT, que viene de «generative pre-trained transformer») es capaz de contestar directamente a las preguntas que se le realizan creando una apariencia de conversación que nos ha resultado deslumbrante en un primer momento y un poco amenazador a continuación.

Pero esta aparente verosimilitud no debe confundirse con una verdadera inteligencia, una inteligencia que nos permita resolver problemas. El hecho es que muchas de las respuestas serán erróneas o directamente inventadas (las llamadas “alucinaciones”).

La aplicación más conocida es ChatGPT, que tiene una versión, la 3.5 de libre acceso y una más actualizada y completa (ChatGPT-4) de pago; pero hay muchas más, otras aplicaciones para generar textos (chatbots) como Bard (el asistente de Google) o Perplexity, imágenes (Dall-e o Stable Difussion), ilustraciones (Midjourney), código (Github Copilot), música (MusicGen), vídeo… todas ellas permiten crear contenidos que aparentemente puede parecer que han sido elaborados por personas lo que resulta tremendamente atractivo (charlar con ChatGPT es sorprendente), pero no está exento de riesgos como más adelante veremos.

Inteligencia artificial «general» (AGI)

Al parecer el siguiente paso son las inteligencias artificiales generales (AGI), es decir, los “sistemas inteligentes cuyo campo de aplicación es comparable con toda la gama de tareas que el ser humano puede acometer” según Stuart J. Russell (coautor, junto a Peter Norving del libro de referencia Artificial Intelligence. A Modern Approach). También se conoce como «IA fuerte«.

Una IA capaz de realizar cualquier tarea intelectual que pueda hacer un humano: no solo responder consultas o generar textos , también emitir juicios, razonar ante una situación de incertidumbre, planificar, aprender (y enseñar)… ¿dónde puede llegar una IA así?

¿Sería posible el desarrollo de una súper-inteligencia?

Pues ya tiene nombre, se trata de la Inteligencia Artificial Superintelectual (ASI), esta IA superaría a los humanos en todas las tareas cognitivas, sería capaz de aprender y adaptarse a todo tipo de entornos para comprender el mundo mucho mejor que los humanos.

Con estos avances el fantasma de una inteligencia capaz de independizarse, de pensar por sí misma, de tener sus propios objetivos y, por tanto, de ser un peligro potencial para los humanos ha hecho su aparición y son muchos, incluso expertos y desarrolladores, los que advierten de importantes riesgos asociados a su desarrollo, aunque también hay otros que explican que estamos muy lejos de ese tipo de inteligencia y consideran incluso imposible funciones tales como la autoconciencia.

Pero además de este riesgo potencial un poco peliculero (todos tenemos en la imaginación un peligroso robot como Hal o Terminator que pone en riesgo a la especie humana), son ya muchos los usos peligrosos de estas aplicaciones: controlar la productividad de los trabajadores, identificar a las personas con datos biométricos para registrar sus comportamientos e incluso “leer” sus emociones para clasificarlas con determinados fines (como los sistemas de crédito social de algunos países asiáticos), predecir comportamientos delictivos (de nuevo el cine nos anticipaba algo así en Minority Report) y otros más inmediatos de los que hablaremos más adelante.

Y todo esto puede ser posible gracias a datos y algoritmos ocultos en manos de grandes tecnológicas. ¿Imaginas los grandes intereses económicos, el poder y el peligro que puede haber detrás?

La propia UNESCO apela a la prudencia (ver la edición de 2023 de su Informe de seguimiento de la educación en el mundo) y pide a los Estados Miembros adoptar medidas de protección y vigilar que la IA se desarrolle con principios éticos.

Qué tenemos que ver los docentes con la inteligencia artificial

Pues mucho, ante una tecnología que puede cambiar radicalmente nuestra forma de vivir la educación tiene que asumir un papel importante.

Numerosos organismos destacan la importancia de la IA en educación, como:

  • la UNESCO (Consenso de Beijing sobre la inteligencia artificial y educación) señalando que hay que aprovechar el potencial de las tecnologías con IA, que pueden ayudar a resolver algunos de los retos más importantes de la educación, garantizando que su aplicación en contextos educativos se guíe por los principios básicos de inclusión y equidad.
  • la Unión Europea (Plan de Acción de Educación Digital) afirma que hay una necesidad creciente de que tanto los docentes como los estudiantes tengan una comprensión básica de la IA y el uso de datos para poder interactuar de manera positiva, crítica y ética con esta tecnología y explorar todo su potencial para lo que ha elaborado un documento: Directrices éticas sobre el uso de la IA y los datos en la educación y formación para los educadores.
  • Nuestro gobierno, recoge el plan europeo en el programa España Digital 2025 del Ministerio para la Transición Digital y de la Función Pública donde se establece la necesidad de que el alumnado que actualmente cursa sus estudios primarios o secundarios o estudios de formación profesional debe tener garantías de que adquirirán en el sistema educativo las competencias digitales demandadas por la sociedad para desarrollar una vida plena, personal y laboralmente, para lo que se propone el programa «Educa en digital» y plan nacional de competencias digitales.

Así que vamos a tratar de aprender algunos conceptos básicos sobre la inteligencia artificial, algunos de los riesgos que debemos conocer y que tendremos que valorar antes de llevarla a nuestras aulas, dónde podemos aprender más (tanto como ciudadanos como docentes), qué impacto va a tener (y tiene ya) en educación y cómo incorporarla a nuestra práctica docente.

Igualmente los inspectores debemos conocer el potencial, los riesgos y las aplicaciones de estas herramientas para orientar a los centros en su uso educativo y asegurar el empleo ético, responsable e inclusivo de la IA para que suponga un verdadero beneficio para el sistema educativo.

De todo esto seguiremos hablando en los siguientes posts.

Nos jugamos mucho en esto, como ciudadanos y como docentes.


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Ester Álvarez

Inspectora de Educación GVA. Convencida de que la Inspección es un factor de mejora del sistema educativo y de que la innovación es necesaria para adaptar la escuela a la sociedad del siglo XXI. Co-fundadora de la asociación de Inspectoras e Inspectores para una Nueva Educación, Insnovae. Coordinadora de la Xarxa 2030. Coordinadora del grupo Atlántida de Alicante.

2 comentarios en «IA para docentes, comenzamos»

    • Gracias Fernando, me alegro de que te interese, efectivamente hay muchísimo publicado sobre la IA pero menos específicamente relacionado con nuestro sistema educativo, vamos a intentar aprender un poco más sobre el tema. Hay muchos recursos interesantes que iremos compartiendo.

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