Lenguaje inclusivo en las oposiciones

Cómo utilizar un lenguaje inclusivo en las oposiciones, sin que se note demasiado

En muchas ocasiones me han preguntado cómo utilizar el lenguaje en las oposiciones para darle un carácter inclusivo sin hacerse demasiado rebuscado, repetitivo o incluso pedante.

La verdad es que es un reto, pero cada vez estoy más convencida de que debemos hacer un esfuerzo para utilizar un lenguaje inclusivo, que incluya y visibilice a las mujeres, y que no tenemos que hacerlo solo en el entorno de las oposiciones por el miedo a que el tribunal nos penalice si no lo hacemos, sino porque como profesionales de la educación tenemos que ser conscientes del papel que ocupamos como docentes de lengua y como modelos de habla.

Por tanto debemos reflexionar sobre este tema y tomar nuestras decisiones en función del modelo de sociedad que queremos contribuir a crear.

Por qué debemos utilizar un lenguaje inclusivo

El lenguaje es una herramienta viva, que va evolucionando a medida que evoluciona la sociedad. Lo crean los propios hablantes según necesitan “nombrar” la realidad que les rodea, por eso la lengua cambia según cambian las necesidades de los hablantes que la construyen.

En el momento actual somos conscientes de la situación de desigualdad entre hombres y mujeres y por tanto de la necesidad de visibilizar a las mujeres en todos los ámbitos, sus contribuciones, su presencia, su participación.

Y el genérico masculino, que muchos y muchas utilizamos como excusa para no tener que emplear nuevas fórmulas que no nos resultan cómodas, en realidad no nos incluye, nos invisibiliza.

Os cuento una anécdota.

Hace unos días Rafa Nadal ganó el Open de Australia, con esta victoria conseguía 21 Grand Slam con lo que superaba a sus dos grandes rivales Federer y Djokovik.

Los comentarios eran todos exultantes, halagadores, ensalzando su hazaña: “leyenda del deporte”, “el tenista más grande de todos los tiempos”, “histórico Grand Slam número 21”…,destacando especialmente el hecho de ser el tenista con más Grand Slam de la historia: como en el tweet de la Federación de Tenis: “Rafa Nadal se convierte en el tenista con más títulos de Grand Slam al conquistar su segundo Open de Australia”.

El propio ministro de cultura, Miquel Iceta escribió en su twitter: “Con este triunfo Nadal hace historia y se convierte en el único jugador que atesora 21 Grand Slams”.

Triunfo indiscutible, éxito de resonancia mundial.

Pero resulta que pese a repetirse el éxito en las noticias, en los periódicos, en las redes sociales… no es del todo cierto.

No es que no haya ganado 21 veces el Grand Slam, obviamente eso es así, pero no es el único, ni siquiera el que más veces lo ha ganado.

Ha habido otros tenistas con más Grand Slam, concretamente Serena Williams tiene 23 títulos de Grand Slam y cuatro medallas olímpicas por lo que en realidad ella es la mejor tenista de la historia. 

Margaret Court, también consiguió ganar el Grand Slam más veces que Nadal, 24, y Steffi Graf el mismo número de veces.

¿Qué te parece?, ¿en este caso el lenguaje visibiliza o no a las mujeres?, ¿al utilizar el genérico masculino estaba incluyéndolas?, ¿de verdad?

En realidad los comentarios parecían encumbrar a Rafa Nadal como el mejor tenista de la historia aún habiendo ganado menos títulos que Serena Williams, Margaret Court y los mismos que Steffi Graf que habían pasado a ser invisibles.

Quizá ha llegado el momento de aceptar que el “genérico masculino” invisibiliza a las mujeres por lo que hay que buscar otras formas de expresarnos que no lo hagan. 

Y como docentes tenemos la responsabilidad de contribuir a que el lenguaje deje de lado las construcciones que suponen una desigualdad de género, ¿no crees?

Algunas recomendaciones para hacer más inclusivo el lenguaje

Hay algunas recomendaciones genéricas que pueden ayudarte a emplear un lenguaje inclusivo de forma más o menos natural.

Siguiendo las propuestas de María Martín en su libro Ni por favor ni por favora aquí tienes unas cuantas ideas que creo pueden serte útiles para utilizar un lenguaje inclusivo en las oposiciones.

El truco está en ir alternando unas y otras e ir incorporándolas poco a poco a nuestra forma de expresarnos para que resulte lo más natural posible:

  • Desdoblamiento o doble mención cuando se representa a grupos mixtos. Para evitar el cansancio que produce la repetición pueden utilizarse apostillas y modificadores restrictivos (un grupo de alumnos, tanto niñas como niños, jugaban al fútbol, ¿crees que si en este caso no especificaras que también hay niñas la mayoría pensaría en ellas?); alternancia (unas veces utilizar primero el masculino y otras el femenino (alumnas y alumnos, profesores y profesoras) o desdoblar solo los artículos.
  • Uso de genéricos universales y/o nombres colectivos: alumnado, profesorado, docentes, discentes, progenitores, ciudadanía… También podemos utilizar la función en lugar del cargo: en lugar de director utilizar la dirección.
  • Empleo de abstractos: equipo docente, tutoría, enseñanza.
  • Evitar el uso de “hombre” para referirse a la humanidad en general sustituyéndolo por la primera o tercera persona del plural sin mencionar al sujeto: en la prehistoria se vivía en cuevas. O utilizar: la humanidad, la gente, los seres humanos, las personas.
  • Evitar el uso de todos, el, los, aquel, aquellos seguidos del relativo que sustituyéndolo por quien, quienes, cualquier que, las personas que.
  • Sustituir adverbios, pronombres, etc que tienen marca de género masculino como pocos, muchos, todos por: minoría, mayoría, sin excepción.

Otras soluciones vienen de la mano de estrategias gramaticales que permiten no especificar el sexo del referente:

  • Estrategias morfológicas: elige adjetivos, nombres y pronombres con forma invariable: amable, diferente, inteligente, votante, docente, estudiante, culpable, representante, portavoz… También podrás en ocasiones evitar hacer explícito el sujeto y así no tendrás que restringir la referencia al masculino (con esta unidad queremos trabajar…).
  • Estrategias semánticas: en ocasiones puedes probar a escribir la frase de una manera diferente para evitar usar únicamente un masculino sin cambiar el significado (en mi centro hay cuatrocientos alumnos se puede sustituir por hay más de cuatrocientos estudiantes, el alumnado supera los…).
  • Estrategias sintácticas: uso del se impersonal y de los gerundios (si los alumnos hacen las tareas mejorarán su aprendizaje se puede sustituir por realizando las tareas se avanza en el aprendizaje).

Como ves hay diferentes soluciones, unas te resultarán más naturales que otras, las hay más adecuadas para el lenguaje informal y otras que solo utilizarás en contextos formales.

Lo que no te recomiendo es que utilices en las oposiciones fórmulas como utilizar @ en lugar de la a o de la o para hacer referencia al femenino y al masculino a la vez (niñ@s), ni utilizar palabras mixtas (niñes), obviamente las oposiciones son un entorno formal y hay que ser prudente.

Tampoco utilizar las/los, chicos/as entorpecen la lectura y no sería nada natural en la exposición, por ejemplo.

En definitiva se trata sobre todo de tomar conciencia de que el lenguaje que empleamos con frecuencia excluye a las mujeres aunque no sea esa nuestra intención y que si queremos cambiarlo deberemos reflexionar un poco sobre cómo nos expresamos y probar a poner en práctica otras fórmulas que no hagan invisibles a las mujeres sino que las visibilicen en todas las situaciones, con su aportaciones, logros o diferencias.

Si tienes interés en seguir aprendiendo sobre cómo hacer tu lenguaje más inclusivo o te surgen dudas que no sabes cómo  resolver hay muchos lugares en la red donde encontrar información sobre aspectos concretos como por ejemplo Fundeu.es donde podrás consultar el femenino de cargos, puestos y profesiones; los nombres de colectivos y otros recursos; orientaciones para emplear correctamente algunas expresiones concretas que generan dudas; o más información sobre lo que llaman “grandes hitos”: presidenta, miembra, portavoza y otras palabras que han generado un más o menos encendido debate.

También te recomiendo la Guía Reico que te ofrece muchos ejemplos y recomendaciones especialmente pensados para fomentar el lenguaje inclusivo en el aula y nos animan a superar barreras:

“Cuando decimos que no suena bien, es porque todavía no suena. Repitámoslo para que se normalice y deje de sonar extraño”.

Guía Reico.

Si el tema te interesa no te la pierdas.

Referencias y recursos:

  • Ni por favor ni por favora. Cómo hablar con lenguaje inclusivo sin que se note (demasiado). María Martín. Ed. Catarata.

Foto del autor

Ester Álvarez

Inspectora de Educación GVA. Convencida de que la Inspección es un factor de mejora del sistema educativo y de que la innovación es necesaria para adaptar la escuela a la sociedad del siglo XXI. Co-fundadora de la asociación de Inspectoras e Inspectores para una Nueva Educación, Insnovae. Coordinadora de la Xarxa 2030. Coordinadora del grupo Atlántida de Alicante.

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